LENGUAJE LITERARIO Y LENGUAJE CINEMATOGRAFICO
La existencia de un lenguaje cinematográfico, como todo lenguaje, debe tener un: la gramática fílmica, y con ella, un conjunto de reglas para manejarla; además, como el término denota los niveles del análisis lingüístico, de allí surge el desglose de sus gramemas.En el nivel morfológico, se encuentran las unidades mínimas formales llamadas morfemas cinematográficos y, en estos morfemas, sólo existe la forma visual carente de sentido estético tales como fotogramas, encuadres o figuras que nos denotan las unidades mínimas de sentido.En el nivel de los morfemas cinematográficos (fotogramas, encuadres, etc.), se articulan entre sí dando origen a las unidades mínimas de sentido estético. A este segundo nivel del lenguaje cinematográfico que nos representa a su vez el primer nivel de la estética del filme, se le conoce como el nivel de los motivos.En el tercer nivel, estos motivos se conjugan en escenas y secuencias a fin de formar las unidades sintácticas (las que construyen los grandes bloques de significado), las cuales no son más que las grandes unidades de significación. Este es el nivel sintáctico, el espacio donde encontramos la médula del filme, es decir, la estructura narrativa, las escenas, secuencias, los recursos del montaje, etc. Finalmente, tenemos al cuarto nivel conocido como el nivel textual. En este nivel se contempla al filme como unidad global, se observa como un todo formado por el conjunto de las unidades parciales a él subordinadas; este es el nivel que da verdadera coherencia al significado estético de la obra fílmica. Repartidos en estos cuatro niveles podemos encontrar al plano, la escena y la secuencia como elementos del lenguaje cinematográfico, de la gramática fílmica.
El lenguaje cinematográfico
Para definirlos es necesario aislar uno de sus modos de representación posible: el film o película. Según Casetti: "[...] film como objeto de lenguaje, como lugar de representación, como momento de narración y como unidad comunicativa: en una palabra, del film como texto [...]" Un análisis alejado de la simple expectación cinematográfica nos revelará la compleja construcción que se da a lugar en un film. Si tenemos en cuenta la idea de texto como tejido, como interrelaciones entre elementos, es muy acertado hablar de "film como texto" y desde esta afirmación llegar a la conclusión de cine como lenguaje. Si tanto los films como las novela son tipos de textos, es posible pensar que ambos pueden relacionarse estrechamente al punto de enriquecerse uno con los elementos del otro.
Para referirnos unívocamente a un lenguaje cinematográfico, es evidente que, ante todo, debemos simplificar al máximo la realidad del hecho cinematográfico. El cine -como la televisión y el vídeo- es un medio de expresión audiovisual y, por lo tanto, internamente vinculado con otros medios de expresión puramente visuales - pintura y la fotografía-, sonoros -la música- o dramáticos como el teatro y la literatura. Sin embargo, su peculiar dimensión creativa y sociológica lo sitúa en un ámbito exclusivo en cuanto a sus medios industriales de producción y a sus consiguientes mecanismos de difusión y explotación. Los elevados costes de producción de la industria del cine en relación a la del mundo editorial o discográfico, por ejemplo, han condicionado un desarrollo específico del cine como privilegiado espectáculo de masas cuya explotación consiste básicamente en el intercambio de la adquisición de una localidad por un par de horas de entretenimiento. De este modo, ante la masiva presión ejercida por los propios fabricantes del producto cinematográfico o televisivo-, el público receptor de ese mensaje codificado ha acabado por asimilar empíricamente su lenguaje debido al bombardeo cotidiano al que se ve sometido el hombre.
CODIGOS DEL ANALISIS VISUAL
Códigos de reconocimiento: estructuran bloques de unidades de reconocimiento (por ejemplo, rayas negras sobre fondo blanco); se pueden recordar a partir de indicios mínimos unidades de significado más amplio. El ejemplo que pone Eco (1968: 225) es el de una cebra. Cuando vemos este animal en el parque zoológico los elementos que reconocemos inmediatamente (y que retenemos en la memoria) son las rayas y no la mandíbula, que se puede parecer a la de otro animal. De esta forma, cuando dibujamos una cebra cuidamos que se reconozcan las rayas aunque la forma del animal sea aproximada. Aunque esto, acepta Eco, no es universal y puede variar de una cultura a otra.
Códigos icónicos: se articulan a partir de figuras, signos y enunciados (o semas). Se define como un conjunto de reglas o convenciones que establecen la equivalencia entre un signo gráfico determinado y una unidad pertinente del código de reconocimiento. Los signos denotan artificios gráficos, como unidades de reconocimiento, tales como "nariz", "ojo", "cielo" o "nube"; o bien en modelos abstractos: símbolos, diagramas conceptuales.- Enunciados icónicos: Es lo que llamamos propiamente imagen: "hombre, caballo"; y constituyen un "enunciado icónico complejo: "aquí hay un hombre de pie"; "esto es un caballo en perfil y de pie".
Códigos tonales: connotan entonaciones particulares del signo, tales como "fuerza", "tensión" etc. Y otros sistemas ya convencionales, "lo gracioso", "lo expresivo", etc. Se llaman también rasgos "supra-segmentales..
Códigos del gusto y la sensibilidad: Establecen las connotaciones provocadas por los signos icónicos. Por ejemplo, las cosas que pueden ir connotando a lo largo de la historia "un templo griego", belleza, perfección, antigüedad.
El cineasta debe ser una persona comprometida con su realidad, o comprometido consigo mismo. No puedes separar ambas cosas, si tú eres un hombre honesto, te vas a comprometer con tu realidad. Lo natural es que cada uno exprese lo que más conoce, el medio donde se desenvuelve, su cultura. De la manera que mejor pueda expresar mejor esto, serás un artista auténtico, y ese compromiso es tanto personal como social, no lo puede desligar. Pues no puedes ser auténtico contigo mismo, haciendo algo que no crees. Lo fundamental para un cineasta es ser consecuente con lo que uno cree. No puedes alquilar tu pensamiento ni tu instrumento artístico a nadie, si lo haces te estarías vendiendo para ganar dinero y evidentemente el resultado será malo. La única manera de trascender en lo que haces, es ser auténtico contigo mismo y perfeccionar tus medios expresivos.
viernes, 13 de noviembre de 2009
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